
Significa volver a la fuente de la mano de Teresa, significa recrear el carisma a través de mi propia vida de carmelita, especialmente como carmelita descalza en Tierra Santa.
Vivir la Regla en la montaña santa del Carmelo me hace sentir en comunión con todos los que desde nuestro Padre San Elías han hecho de este lugar el espacio del encuentro con el Dios vivo, el Dios de la Alianza... en comunión con nuestra Santa Madre que, al comenzar su nuevo estilo de vida quiso que fueramos como nuestros santos padres del Monte Carmelo.
Al dejarme interpelar una vez mas por el texto de la Regla, por la sencillez de su lenguaje, por la meditacion de la Sagrada Escritura que nos ofrece, me ha resonado hondamente una frase: con corazon puro y buena conciencia, que cualifica nuestro vivir en obsequio de Jesucristo. Sabemos que con estas palabras el Patriarca Alberto alude a un texto paulino (Cfr 1 Ti 1,4-5), la referencia es muy importante. San Pablo esta invitando a Timoteo a la fidelidad al Señor por el amor que se alcanza con un corazon puro y una buena conciencia.
En el contexto de la Regla es una invitación al servicio fiel a través de estos dos medios: un corazon puro y buena conciencia. Para mí es un llamado a la interioridad, a no quedarse en el cumplimiento formal del obsequium Iesu Christi, sino a poner atencion al interior, al corazón como expresión de toda la persona, de todo lo que somos.
En el lenguaje biblico el corazon (leb, cardia) es la persona entera, es el lugar de nuestros pensamientos, de las decisiones, de la inteligencia, de nuestra intimidad, es el espacio del encuentro con Dios.
... de la mano de Teresa.
La pureza del corazón y la buena conciencia van juntos, así se puede ver también en Nuestra Santa Madre. Al releer el Camino de Perfeccion uno casi puede sentir lo que latía en el coraz+on de Teresa: la Sagrada Escritura y la Regla. Estas eran sus fuentes, y por supuesto también, el corazón de sus hijas, nosotras, para quienes escribe.
Quisiera compartir algunas de sus palabras a este propósito, que nos hacen sentir el agua fresca de este pozo donde no nos cansamos de beber... agua que recrea nuestra vida, la vida de nuestras comunidades y nuestra vocacion en la Iglesia:
Procuremos guardar cumplidamente nuestra Regla y Constituciones con gran cuidado... (4,1)
Dice la primera Regla nuestra que oremos sin cesar. Con que se haga esto con todo el cuidado que pudieremos que es lo mas importante... (4,2)
No penseis, amigas y hermanas mías, que seran muchas las cosas que os encargaré porque plega al Señor hagamos las que nuestros santos padres ordenaron y guardaron que por este camino merecieron ese nombre. (4,4)
Ya sabeis que la primera piedra ha de ser buena conciencia y con todas vuestras fuerzas libraos aun de pecados veniales y seguir lo mas perfecto. (5,3)
Cómo no reconocer aqui la invitación de la Regla? La buena conciencia y por lo tanto la pureza del corazón son la PRIMERA PIEDRA, el fundamento de todo nuestro castillo interior...
Este tener verdadera luz para guardar la ley de Dios con perfección es todo nuestro bien: sobre esta se asienta bien la oración: sin este cimiento fuerte todo el edificio va falso. (5,4)
En los movimientos interiores se traiga mucha cuenta. (12,4)
Ande la verdad en vuestros corazones... (20,4)
Procurad tener limpia conciencia y humildad y menosprecio de todas las cosas del mundo... (21,10)
Y cuando Teresa comienza propiamente a enseñarnos como orar vuelve a lo mismo, por si se nos ha olvidado esta primera piedra, recordemos que tarda 21 capítulos en explicarnos los preambulos de la oración. Dice:
La examinación de la conciencia ya se sabe ha de ser lo primero (26,1), porque no hay edificio de tanta hermosura como un alma limpia y llena de virtudes... y en este palacio esta este gran Rey... en un trono de grandisimo precio, que es vuestro corazón. (28,9) Por eso, la intención recta y la voluntad determinada. (41,8)
De la mano de Teresa, nuestra Madre, sigamos caminando por este camino real de la oracion continua, sirviendo al Señor con corazón puro y buena conciencia. Acojámonos así a las gracias de este Año Jubilar.
Hna Verónica de Jesús
Mt. Carmel
( foto tomada de www.ocarm.org)